EL otro día un amigo me advirtió sobre el nombre de mi blog, me dijo que Jaime Bayly tiene uno con el mismo nombre y donde postea las crónicas que no le dejan escribir en Correo. Había leído Fue ayer y no me acuerdo, y me gustó tanto que decidí bautizar esta bitácora con ese nombre. Pero conforme fue pasando el tiempo, y los comentarios fueron llegando, me di cuenta que esto ya no era un juego.
Este blog nació el año pasado como un ensayo para el seminario de Blogs de la Universidad de Piura. Pero con el tiempo, lo fui alimentando día a día. Los comentarios empezaron a llegar y de pronto las visitas superaban el millar. Las cifras no son mi único móvil, claro que sirven para tantear a cuántos les interesa lo que escribes, pero lo que más me mueve a postear es la necesidad que tengo de decir lo que siento, lo que pienso, de contar mis aventuras en una ciudad que me está enseñañdo a descubrir el Perú, las rarezas de la vida, el misterio del hombre.
Un espacio que con el tiempo se ha convertido en una especie de confidente y ventana a través de la cual puedo gritar, escupir, reír, reclamar, ufanarme, etc, etc. Es por eso que tomándome más en serio esto de la blogósfera he decidido cambiar el nombre de este blog.
Mi amigo Aldo Chávez, me dijo el otro día que en la blogósfera nadie es dueño de nada. Es cierto, pues vivimos en una sociedad interconectada que ya nada es de nadie. Todo es de todos. Pero, hay algunos parámetros que se deben respetar. Por eso he decidido cambiar el nombre de mi bitácora y de esa manera demostrarle a mis lectores que este espacio pretende ser genuino.
A partir de hoy mi nuevo nombre será El Inquilino, debido a la condición que llevo hoy en Lima, como periodista del diario El Comercio. Espero que este cambio no los desanime a dejarme de leer y comentar. Trataré en lo posible de contar las experiencias que suceden en ese cuarto de alquiler en el que estoy viviendo. Promesa de periodista.

tags: , , ,

 

Anuncios