Hoy retorné a Lima, a trabajar en El Comercio luego de unas cortas vacaciones de cinco días, que aproveché para viajar a Piura y reencontrarme con mis viejos amigos -digo viejos por la amistad que nos une y no por la edad-. Volver a Piura signifìcó para mí una reminescencia por aquellos lugares cotidianos hasta hace poco, conversaciones con amigas – y exs por supuesto- que al final hubiese deseado no sostener. Lo único rescatable, aparte de las conversaciones con mis viejos y hermanos, fue el volver a ver a G – asì te llamaré a partir de ahora, que ya eres parte de mi historia personal. Espero que no te ofendas por no identificarte completamente, pero es que deseo mantener en reserva tu nombre por un tiempo. Así será más fácil escribirte a través de este espacio. Ya no preguntes por qué-.

Lo raro es que no sé cuando fue que nos volvimos tan amigos los dos, pero de pronto, cada vez que llego a Piura tengo que buscarte y abrazarte, y conversar harto rato sobre nuestras vidas, líos profesionales y desamores. Tal vez es que estamos conectados por un hilo metafísico que lo explica todo: el desamor, ese sentimiento de soledad que nos agobia ahora y que parece no querer alejarse de nuestras vidas.

Debo confesar G que ahora que he vuelto a Lima siento un hueco en mi alma, un vacío que solo llenas tú cuando llego a Piura, y te miro y podemos conversar con transparencia, sin temores de ningñun tipo, porque me conoces y te conozco. Y quería decirte algo que no sé por qué no te dije ese día en mi casa, o luego en la tuya: GRACIAS. Gracias totales por ser recontra buena onda conmigo, por entenderme, por hacerme compañía, por ser una gran amiga. Y porque no te molestaste por el escándalo que hizo mi papá ese día.

Quería que vuelvas a escuchar una canción que tú me hiciste oír, cuando nuestras mañanas eran más alegres que ahora, fumando en el ventanal, en los almuerzos, pero esa ya es otra historia, que contaré en otro post luego.

Esta canción es una de mis preferidas porque me hace recordarte G, aquellas épocas gloriosas, legendarias, ya sabes cuáles. Ojalá no te moleste que haya escrito todo esto. Y como dice kanny García: Hoy ya me voy, pero regresaré. Eso espero. Ojalá vengas a Lima, para recordar aquellas épocas, y me hagas compañía, me acompañes a estar solo.

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