Sheyla mira desde su asiento a Luis Alberto Chávez, un chico de 11 años, que se mueve lentamente sobre el escenario, mismo salsero, dando una vueltecita, gritando “Qué levante la mano, quien no lloró un adiós…”. Al fondo un mar de manos imitan los gestos de Luis, quien juntos a dos compañeros más, ha logrado animar los más de cuatro mil niños que se han reunido en el Anfiteatro del Parque de la Exposición de Lima para gozar del show denominado “Niños del Perú en concierto”, una iniciativa del Mimdes y del Programa Nacional de Bienestar familiar (INABIF).

“Esta canción va dedicada para E…” grita Luis Alberto, con ese tono enérgico y cálido de su voz. Me acerco a saludarlo cuando baja del escenario y me impacta el contraste de su timidez y esa desenvoltura en el escenario. “Hace seis meses llegó al albergue”, me cuenta Victoria Naturalich Uribe, directora del Albergue Niño Jesús de Praga, donde vive Luis Alberto, ese niño prodigio que canta y encanta con su voz, cuando en el escenario los aplausos sobran y los gritos de las chiquillas más.

La llegada del Presidente de la República, Alan ‘Patadita’ García, alborota al público, y más cuando detrás de él se asoma su esposa y su hijo Federico Danton, hoy portada de La República, y Ojo. Una fila india de policías y agentes de seguridad del Estado lo acompañan e intentan que la prensa no se le acerque mucho a la familia presidencial. Saluda a la ministra Susana Pinilla y se sienta en familia en primera fila, mientras los flashes por aquí y por allí no cesan.

Carlín y Katia Condos animan el ambiente, calentado preliminarmente por grupos de chicos danzando, bailando marinera y orando por la paz mundial. Un video de la visita de Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) y Florinda Meza ponen la nota curiosa por algunos minutos de receso, mientras Sandro Monzante y su orquesta calienta motores.

Son poco más de las seis de la tarde y los niños parecen cansados, algunos empiezan a abandonar sus lugares acompañados por sus padres.
De pronto, el sonido de la batería, la guitarra, el saxo, el órgano y una voz cantando un reegueton hace que los miles de niños se levanten de sus asieentos y empiecen a seguir la canción. La corean, gritan, saltan, mientras sandro se saca la chompa.
Esto es una locura. Una verdadera locura. Cojo mi cámara, guardo mis cosas y enrumbo al diario. El canto por los inocentes ha sido un éxito. !Qué locura!

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