Hoy día navegando en la red me encontré con esta nota curiosa sobre un ciudadano belga que pagó su factura de electricidad y gas con 215 kilos de monedas de un céntimo de euro como protesta por los elevados precios de la energía. Una forma de protesta un poco rara si se tiene en cuenta que en nuestro país la forma de alzar la voz es mediantes paros, huelgas y movilizaciones, como la de la semana pasada encabezada por la CGTP.

Los elevados precios de los alimentos y del petróleo, el caos vial en Lima, el descontento de la población, han sido factores que han desencadenado toda este malestar general, que gremios como la CGTP canalizaron mediante protestas, como un grito al oído de García por la situación actual que vive el país.

¿Qué hacer entonces? Es la gran interrogante que surge. Si todos los días al ir a la bodega de la esquina a comprar pan tenemos que pagar por unidad quince céntimos, cuando antaño recuerdo que cada pan se compraba a cinco céntimos. Recuerdo que en aquellas épocas gloriosas, y lo digo, porque como dice el dicho: “todo tiempo pasado fue mejor”, pues en aquellas épocas el pan era más grande y más barato. Ahora está más caro y más reducido. Lo mismo ocurre con el aceite, el arroz, el azúcar y otros artículos de la canasta familiar.

Según una encuesta de Apoyo publicada por El Comercio el domingo señala que “la popularidad del presidente Alan García alcanza el 26%, un descenso de 4 puntos con respecto al último mes. Esta vez, en Lima el jefe del Estado sufre un revés en sus niveles de aprobación, pues la capital lo aprueba con 30%, mientras que el mes pasado la aprobación alcanzó el 39%. El sur sigue sin serle favorable con 11%, aunque este mes se percibe un ligero aumento, pues en el sondeo anterior la aprobación en esa región alcanzó apenas 7%”.

¿Los motivos? El aumento de precios (67%), además de la inflación, especialmente entre los más pobres, en cuya canasta de consumo pesan más los alimentos cuyos precios internacionales han sufrido un mayor incremento. Por lo demás, las críticas van más hacia la ineficiencia que al error. La población reclama con impaciencia avances más significativos en la lucha contra la pobreza, la inseguridad y la corrupción.

Sin embargo, destacan como aspectos positivos la evaluación de los maestros y lo que ello pueda implicar en la mejora de la educación, especialmente en provincias; los tratados de libre comercio y la cumbre ALC-UE, sobre todo en Lima. Los avances en infraestructura — carreteras, agua y desagüe- también son apreciados, así como la creación del Ministerio del Ambiente.

Esperemos que la situación mejore para todos los peruanos, pues como vamos apena.

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