Conversando con un amigo de confianza, ayer caí en la cuenta de que los amores de cuatro son divertidísimos. No, no piensen en poligamia, sino más bien en aquellas relaciones que se establecen entre dos amigos y dos amigas: A con B y C con D, donde A y C, B y D son amigos (as). Alguna vez, tiempo atrás, me pasó con “B”. Ella tenía dos hermanas, cuyos enamorados – con quienes se casaron después- eran (y son) mis amigos. Fue mágico. Las broncas que me metía con B eran subsanadas cuando los enamorados de sus hermanas servían de mensajeros entre B y yo. Y en los afanes, al inicio, también fueron un gancho muy valioso para conocer detalles imperceptibles de ella. Y de las fiestas, ni se diga: siempre salíamos los seis a cuanto baile, bautizo, confirmación, matrimonio o fiesta de promoción nos invitaban.

Las ventajas de conocer a las hermanas o mejores amigas (os) de tu enamorada, o a los enamorados de tus “cuñaditas” es que te sirven de puente entre ella y tú. Pero, como contraparte, se pueden convertir en un impedimento a la hora de sacar los pies del plato, meterte una canita al aire o simplemente sacarle la vuelta. Ganarte la enemistad de esos “vínculos” con tu pareja es un desliz que puede costarte la ruptura de la relación.

Mi amigo me contaba de lo lindo que hubiera sido que él y yo estuviéramos, por ejemplo con dos chicas que son amigas. En los afanes él o yo -depende de quién estaba con quién- podíamos servir de gancho para tantear el terreno y preparar el ritual del flirteo del otro. Siguiente paso: los dos estamos con las dos amigas. Situación ficticia: Los dos, justo en el mismo momento, nos peleamos con nuestras “enamoradas”. Y vamos a la misma fiesta. “Te das cuenta de lo gracioso que sería verlas bailando con otros patas, o que ellas nos vieran con otras chicas”, me decía él, a lo que yo le respondía que sí, que si a eso le sumamos que sí yo me molestaba con mi chica, entonces él también podía ganarse la enemistad de su flaca por defenderme. !Qué gracioso!, reparábamos ambos.

“Sí pues, sería gracioso”, le dije, “pero ni tú ni yo estamos con esas dos imaginarias chicas”, lamenté por teléfono. “Ya dejemos de fantasear tanto, y mejor cada uno a dormir pensando en su chica imaginaria”, me dijo en tono de risa. “Así es…”. ¿Y si algún día pasara?, ¿Alguna vez les ha pasado?

Este vídeo de Andrés Calamaro, “Tuyo siempre” es buenazo. Chéquenlo. “No importa si no venis conmigo, este viaje es mejor hacerlo solo. Quiero darte cada uno de mis instantes”.

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