Y sí, otra vez vuelves sobre tus pasos, con los cabellos alborotados y esos ojos desafiantes, que penetran en mí, otra vez a amenazarme con la idea de suicidarte, de quitarte la vida por el desinterés que te pongo cuando discutimos por tonterías según tú. Y sé que es una excusa tuya, como las miles que inventas de rato en rato, para salir del paso, mientras me besas con esos labios que saben mentir mejor que amar, que saben gritar antes que conversar. Y yo solo te miro cansado, con el cuerpo molido por la jornada que nos consumió ayer con lo mismo, la reyerta por tus celos, porque otra vez volviste a reclamarme el poco interés que te presto, mis llegadas tarde a la casa, los besos que te niego, aunque sé que solo lo haces por joder, por hacerme sentir culpable, porque gozan con el dolor ajeno y te excita el sufrimiento sin sentido.

Es otra de tus amenazas, que al final se frustra porque eres cobarde, porque no tienes valentía para dejarme en paz, para liberarme de tus cabellos que me atan, mientras impregnas de veneno mi sangre con el dulce de tus labios, cual Judas dándole un beso a Jesús. Y sé que no te has ido del cuarto, estás en la calle, fumándote un puchito a la luz de la luna, y seguro estás en la entrada de la casa, mirando las estrellas, recordando lo que fue y ya dejo de ser hace tiempo, seguro estás llorando mientras yo sé que es así, confío en que sea así, porque sé que no lo harás, no te arrojarás desde el Puente Trujillo como muchas veces me dijiste fuera de ti, con los ojos inflamados de dolor y tus labios escupiendo frases que prefiero olvidar.

Y sigo tendido en la cama, soñando que cruzaste esa puerta para ir a tirarte desde el puente, donde tantas veces te hice mía, donde tus labios sintieron el tornado de la pasión, fuego que quema aún mi cuerpo y que hoy es el único lugar que visito porque se me olvidó que sí eras capaz de tirarte, y que lo hiciste, y yo nunca lo evite, nunca hice nada por detenerte pese a que, hoy lo reconozco, te amaba con la misma locura que te llevó a unirte al viento, que ahora azota mi cara, ahora que contemplo desde este sitio nuestra película de amor, esa mezcla de pasión desenfrenada y locura cuerda que hace un año llegó a su fin.

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