Quería escribir este post en agradecimiento al favor que nos hizo el pelao Chávez escribiendo y describiendo en su último post a sus mejores amigos y a pocas horas de celebrar la Navidad. Creo que Aldo ha resumido bien a los muchachos y me incluyo. Solo quería agregar a algunos que también formaron parte de nosotros y de nuestra estancia en la UDEP.

Pelao, Aldito, me has hecho casi casi llorar con ese post que te mandaste. Cómo no recordar las juergas en La Legua City, las burradas, los platos de ceviche, los potentes sudados que nos preparaba mi mamá, las veces en que celebramos la misa de mi abuelo, las pichanguitas, los partidos por las Olimpiadas en el Estadio. Pelao, ese hombre con una sonrisa en los labios siempre, el hombre pegado a su celular Claro, el jodelón, el 10 en el campo de fútbol, el siempre disponible en las juergas, el confidente de muchos, el muchachito que se unió al grupo recién en el segundo año de universidad (si no más recuerdo), pero que se supo ganr un espacio en los corazones de la gentita en muy poco tiempo. Mi hermano, eres lo máximo. Te quiero como mierda y mis viejos también, y Scarlet, y las burras y la cancha de los muertos y La Legua City con sus misas y su rica chicha de jora y sus potajes.

El gran César Flores, nuestro mentor de Dircom, ese muchacho humilde que tiene mucho talento para triunfar en la vida, el tropicalero y cumbiambero dueño de Los Delfines. Aún recuerdo aquella vez en que después de la misa de mi abuelo nos llevaste a Los Delfines y nos recibieron como a embajadores, como a los mismísimos mafiosos de Los Yacuza. Ese César Flores, todo un pata de barrio, defensor de las porterías. Eres un grande mi hermano.

Maricarmen, la que nos llevaba siempre en su carro a juerguear, la gorda que andaba con muchachos antes que con muchachas, la que tantas veces me invitó a su casa a almorzar, la que te daba algo sin pensar en que se lo debías pagar. Gracias totales Mari, te debo mucho y tú lo sabes.

Doctore, aún recuerdo que tu vieja y tú me querías como a un hermano en los primeros años, me quedaba en tu jato a dormir, estudiábamos juntos y camareta nos jodía hasta el hartazgo. Kikiriki, el fanático del fútbol, el de las pichangas de fin de semana, el que sueña con ser comentarista deportivo, el amante compulsivo del alcohol como de las mujeres ‘buenotas’. Mi hermano, doctore, kikiriki, te quiero como mierda.
Espero que todo te vaya bien en la vida.

Quería además incluir en esta lista a una chica muy especial para mí: G. Ya Aldo, no jodas. Aunque siempre nos cruzamos en la U, nos conocíamos desde antes y como dice Cortázar: Andábamos sin buscarnos y sin buscarnos nos encontramos. G, la chica que siempre anda con un cigarrillo en los labios, la correcta, la seria, la de risa un poco retorcida, la dubitativa siempre, la que engrandece los nimios problemas, la sucesora de la agüita tibia, la que me hizo suspirar tantas veces, la chica con la que no puedo estar, mi novia ausente, mi G. Para ti, los mejores éxitos en estas fiestas. TQM.

Omar, mi hermano, el calladito y de caminata lenta, el pata que siempre te recibía con un abrazo cuando llegabas a la U, el que te felicitaba cuando conseguías algo, al que podías confiarle algo sin temor de que lo suelte. El pata de los ojos verdes y el pelo caído, como de muñequito de torta. Omi, mi pata, lo quiero un montón y sé que va a llegar lejos en los audiovisuales porque sé que se hará querer rápido.

La risa andante, el entretenimiento asegurado, el que siempre te saca de apuro, el que llega a un lugar y todo se transforma en alegría, el caguedelarisa, el de los pasitos originales, el infaltable en las juergas, el amigo incondicional, el gran Pisco, Piscoya, Miguel, Miguelón o como quieran llamarlo. Vos sos grande. Te he conocido hace poco, acá en Lima pero sé lo grande que eres y por eso te quiero como mierda mi hermano.

Para no extenderme más, dejo allí la lista, sé que faltan muchos como el moto, mi hermano, Renato el grande, la carne débil, el Peric, el chino Montero, el Morris, la Xime, la flaca, Guise, Anita, la barra, el gran gallín etc. La lista es grande, pero tampoco quería repetir la enumeración de Aldo. Si me olvidé de alguien, mil disculpas a todos.
Los quiero a todos como mierda y con ustedes he compartido una de mis mejores etapas de mi vida. Que pasen una feliz Navidad y los mejores deseos para el próximo año.