Entérate sobre cómo la fiebre de la cumbre APEC ha hecho que viajar por Lima se convierta en una verdadera aventura

El tráfico en Lima es caótico. Pero si antes lo era por la cantidad de combis, buses y autos que circulan por la ciudad o el sinnúmero de semáforos y rompemuelles en cada esquina, ahora lo es debido a la simultaneidad con que se han cerrado varias arterias de la capital. Primero fue Arenales, después Arequipa, luego Petit Thouars – que ya reabrieron y aún no terminan de asfaltar- y ahora anuncian que el lunes se cerrará un nuevo tramo de la avenida Arequipa, así como parte de Javier Prado, entre Arenales y Pershing.
Todas estas obras de rehabilitación pre cumbre APEC han hecho que viajar por Lima se convierta en una verdadera tortura, tan espeluznante como una película del cine gore, tan insoportable como una canción de Floricienta.

Abróchate un plan B
Todo esto hace que quienes viajamos a diario hacia algún punto de la ciudad tenemos que salir veinte minutos más temprano a lo acostumbrado, tener un plan B de desvío, rezar porque este día no hayan cerrado una nueva avenida o que a alguien no se le haya ocurrido realizar una nueva movilización.
El problema es que un día vas con tu carro y te das cuenta que la ruta que usabas la han cerrado y entonces debes buscar un desvío que al final te toma más tiempo de lo que esperabas. A esto le sumas los baches de las pistas, el ruido molestoso del claxon, las lisuras de los choferes, los conductores lentejas, los embotellamientos, las calles enrejadas… Y ahora las pistas en reparación.
¡Dios nos coja con los cinturones puestos!